Por: Ricardo Esis

Nunca como hoy tantos ciudadanos habíamos estado tan de acuerdo en una misma idea, en un mismo pensamiento, hay un murmullo, una queja y sentimiento colectivo, nunca como hoy se pronunciaba con claridad y entendimiento la palabra “corrupción”.

Miramos con horror, rechazo y desagrado los escandalosos hechos de corrupción que nos han robado un país más próspero, un país de más y mejores oportunidades. Más allá de mirar, nos hemos preguntado ¿qué podemos hacer para cambiar esta realidad? ¿de qué forma puedo ayudar o aportar para que mi queja sea más que eso?

Conscientes de que el optimismo y la esperanza que nos acompaña exige un compromiso y un accionar, este pasado 9 de diciembre desde Etilab nos tomamos las calles de nuestras ciudades para escuchar, dialogar, crear, motivar, acompañar, sentir y hacer en colectivo, para juntos ser país.

Esta experiencia nos permitió visualizar la participación civil como un motor cargado de sensatez, que mueve un engranaje de voces y voluntades que se suman y organizan con voraz y fecundo deseo en la búsqueda de caminar hacia un futuro más trasparente y lúcido.

Es importante entender las dimensiones de la corrupción y lo mucho que nos afecta, entender que nos debatimos contra personajes aviesos e inescrupulosos que no tienen el mínimo amor por el país ni por el prójimo, lograr pasar de la queja al movimiento, al avance, a la contundencia.

Es el instante de seguir uniendo fuerzas y voluntades, necesitamos a los tercos, a los que les duele el país, necesitamos concebir la fuerza que traiga más transparencia, que tanta turbulencia y oscuridad sea iluminada por millones de voluntades que nos unen en esta causa común. Es el momento de todos.